jueves, 13 de septiembre de 2012

La gente me alegra el día

La gente me da alegría. Cuando estoy sola no sonrió tanto, no tengo a nadie a quien mirar a los ojos y sentir su reacción ante mis palabras o mis gestos. Me encanta estar acompañada, aprender de los que me rodean, provocar sentimientos en ellos y que ellos me los provoquen a mi, la experiencia de compartir con los demás vivencias, de contarles mis opiniones y escuchar las suyas, es algo que necesito constantemente para sentirme viva y con ganas de comerme el mundo y hacer cosas.

Claro que lo importante es rodearse de aquella gente a quien le brillan los ojos y apartarse de los que han renunciado (siendo plenamente conscientes de ello) a ver el lado positivo de las cosas que es precisamente el que nos hace crecer como personas, pero esto puede ser tema para otra entrada ;)