martes, 18 de mayo de 2010

Desaprender

Últimamente no paro de darle vueltas a una idea que Eduard Punset escribió en uno de sus libros y suele repetir algunas veces en conferencias... la importancia de desaprender.
En una sociedad saturada de información (hecho que propician las nuevas tecnologías) tenemos que desaprender ciertas estructuras y formas de operar del pasado para poder sacar partido a todas las posibilidades que están surgiendo en estos días y las que vendrán. También desaprender informaciones erróneas, malintencionadas, inventadas y sin fundamento que hemos proclamado como verdades absolutas en las últimas décadas.

Creo que aún mucha gente se resiste a hacer este ejercicio tan sano y no aceptan el hecho de que a veces nos encontramos ante dos caminos: reinventarnos o morir. Y llegado a este punto hay que apostar por una cosa o por la otra si realmente queremos avanzar y no quedarnos estancados aplicando parches o remiendos a través de fórmulas que sabemos que no se pueden sostener a largo plazo y que surgen de la desesperación más que de las ganas de progresar.

Desaprender es desintoxicar nuestra mente, desechar ciertas ideas erróneas que tan cómodamente hemos instalado en nuestra cabeza, han sido impuestas o hemos interiorizado sin ni siquiera cuestionar.

¿Por qué nos cuesta tanto reconocer que a veces estamos equivocados intentando adaptar por la fuerza modelos de trabajo, comportamiento, educación, relacionales... que en el fondo sabemos que no nos llevan a ningún sitio?

Desaprender es el primer paso para reinventarnos y volver a aprender. Pero para ello hay que estar dispuesto a dejar ciertas cosas morir, dejar ir ciertos prejuicios... reconocer que quizás no era ese el camino, dar incluso marcha atrás si es necesario y asumir las consecuencias sin lamentaciones. Aferrarnos a ellas significa a veces perder un tiempo muy valioso que nadie puede recuperar.

miércoles, 7 de abril de 2010

Esta crisis la necesitábamos

Recomiendo la revista Executive Excellence ya que cada uno de sus reportajes y entrevistas dan esa visión necesaria del cambio que se está produciendo en el entorno de la gestión y el liderazgo empresarial.

Me llama la atención el titular de la entrevista a Cristóbal Montoro que destaca la racionalidad y la experiencia para superar la crisis. Creo que ambos aspectos son fundamentales pero sólo son válidos si a partir de ellos somos capaces de innovar, de propiciar el cambio necesario para encauzar esta situación tan delicada. Creo que sería más bien cuestión de racionalidad (entendida como coherencia a la hora de tomar decisiones), experiencia e innovación. Y para mí esa última pata, la innovación, es muy importante y no es posible si no tiene una base sólida en la experiencia.

Trasladado esto al mundo de la gestión empresarial, hay que apostar por una actuación de equipo donde seniors y juniors den lo mejor de sus experiencias (ojo! el becario, en contra de lo que mucha gente piensa, tiene experiencia en no tener experiencia laboral, suele aportar ideas desde una perspectiva diferente y enriquece cualquier proyecto con sus preguntas y opiniones). No hay que olvidar que los jóvenes, han crecido con una mente abierta a lo nuevo, de adaptación rápida al cambio y sus cabecitas están bastante despejadas en ese sentido. Por otro lado, los seniors cuentan con la experiencia del mercado tradicional y muchos de ellos han detectado los errores fatales cometidos en el pasado y las fórmulas que permiten establecer unos principios sólidos desde los cuales actuar.
Creo que las empresas que son capaces de combinar en sus equipos la justa medida entre ambos son las que mejor se están defendiendo ante esta crisis y lo seguirán haciendo en el futuro.

A veces tengo la sensación de que este momento que me ha tocado vivir es el mejor de todos para formarme como profesional. Estoy viendo como junior la gestación del cambio, conociendo la experiencia pasada de primera mano e incidiendo activamente en lo que está por venir. Sí, creo que en líneas generales, la crisis es necesaria y si sabemos salir de ella analizando los errores del pasado para evitarlos en el futuro, habremos mejorado.

Y termino con unas excelentes palabras de Jeff Hoffman publicadas en la entrevista de La Contra de hoy.

"El miedo de tu ego al ridículo te paraliza; te impide desafiar tus límites. Si logras vencerlo, ganas, pero entonces te convencerá de que eres un tío listo y te planteará dos nuevos problemas: primero, aceptar que no eres ni la mitad de listo de lo que te crees y que necesitas equipo; y, segundo, que ese equipo - es clave - debe ser más listo que tú. Pero tu ego, en el fondo, es tan vanidoso como inseguro y tendrá miedo a fichar a los mejores, no sea que te hagan sombra. Por eso, emprender es saber poner tu empresa por delante de tu propio ego".